En esos días en los cuales uno los comienza con el pie derecho, (por el hecho de que pie apoyamos primero al salir de la cama por la mañana), como se citaba antes, porque todo era una consecuencia tras otra de aciertos, y nada se contrariaba.
También se sucedían los días del pie izquierdo donde era todo lo contrario y el infortunio nos parecía indicar, vete a dormir y recomienza todo.
Pero hay días que resultan atípicos donde uno modifica lo acontecido como para bien o para mal, es decir pareciera que nos habíamos levantado con los dos pies juntos a la vez, algo casi incomprensible pero que puede sujetarse a esta gracia de la buenaventura o la mala suerte.
Conocedor del tema energías, creo dar un término más real y concreto que todo lo que nos suceda por obra del pie que apoyemos primero, es el caudal de energía que somos capaz de recibir del prójimo o de rechazar también.
Todos somos campos energéticos, emanamos calor desde nuestro interior, la prueba más concreta es en los días de invierno o de bajas temperaturas el vapor que emanamos de nuestras bocas y empañamos un vidrio o un espejo, el calor corporal es notorio.
La electricidad estática de nuestro cabello, los golpes eléctricos que percibimos cuando sin querer golpeamos sectores de nuestro cuerpo y sentimos ese golpe como de electricidad.
La voz es un campo vibratorio muy potente, nuestra respiración puede denotar estados emocionales como excitación, miedo, sorpresa, etc.
Somos caudales de energías, el cerebro humano funciona a través de golpes energéticos neuronales, la tan afamada aura, es el campo exterior de nuestra aureola lumínica de existencia, todo esto me lleva a ratificar la teoría de los campos energéticos transportándose de un lado a otro y por ende entre nosotros mismos, sin la necesidad de conocernos.
Los animales son captadores por esencia de nuestro vibrar, si denotamos miedo ello lo saben, si denotamos maldad o que somos peligrosos para ellos también, y si no somos algo que le infunda temor o un estado de alerta se demuestran afables y cariñosos con los humanos.
Por ende la situación de un buen día o un mal día o un día con ambas circunstancias es consecuencia de las energías que captamos, una prueba fehacientemente es el dolor de cabeza repentino o el mal humos sin justificativo, la alegría desmesurada y sin un porque o el miedo absoluto sin respuestas.
La energía de los seres que vivimos en esta tierra a dominado por millones de años nuestras mentes, y la respuesta a un pensamiento filosófico sobre cómo cambiar esta situación, es aceptar que existe y coexisten a cada segundo la posibilidad de un cambio brusco, y que debemos tomar un segundo, respirar hondo y tratar de equilibrarnos.
Aunque juro que hoy ha sido ese día donde me levanté con toda las ganas de pasarla bien y después de varias horas podría decir que me costó mucho volver al inicio, pues alguien que crucé, cambió por completo mi estado energético…
Y bueno mañana será otro día…Donde juro tratar pasarlo bien…