Se escucha decir a muchas mujeres que la cocina es lo más desagradecido que hay, siempre se está en función de preparar un alimento, de limpiar mesones y lavar innumerables platos, entre otras cosas.
Tan pronto está el alimento preparado se consume en cuestión de 15 ó 20 minutos después de haber permanecido por espacio mínimo de dos horas diarias o más en su preparación. Hay recetas que son muy elaboradas y que demandan mucho tiempo y cuidado.
Paradójicamente la planeación de las comidas para una fiesta familiar o un banquete, sumadas las horas de su preparación son mucho mayores que los dedicados a la ingestión de ellos por los comensales que generalmente ocurre entre 15 y 20 minutos.
Una mujer que actualmente tiene 60 años y se inició en las artes culinarias a los 16, quiere decir que ha cocinado durante 44 años y si contamos como promedio estándar dos horas diarias, nos daremos cuenta que ha cocinado un total de 32.120 horas.
También hay que resaltar que hay mujeres que a la hora de realizar un almuerzo son muy ágiles y en un abrir y cerrar de ojos lo tienen listo; sin embargo, otras son muy lentas en la cocina y su poca recursividad las lleva a elaborar alimentos siempre comunes.
Igual las hay que prefieren comidas rápidas que le generen poco esfuerzo, sobre todo en los desayunos y las que retándose son unas aspirantes a chef que inventan sus propias recetas, elaboran alguna sacada de algún programa culinario o hacen variaciones, para brindar sabores diferentes a sus comensales, quienes en la mayoría de los casos ni siquiera dicen “me gusta” o “está sabrosa”
Nada más aburridor que esperar largas horas un alimento para ingerirlo, teniendo en cuenta que si su preparación es muy elaborada, hay que empezar a prepararlo con debida anticipación.
El que la mujer sea recursiva en casos de emergencia en la cocina, hace de ella una verdadera profesional, pero en general es muy mal recompensada.