Hay almas que embrujan y brujos sin trabajo, no se cura a quien nunca, desea una cura.
El sol ya salió y el gallo está exhausto, en vela ha pasado el indio Julián. Con ojos bien rojos al fin despertó, parece demonio de cuento rural saliendo al campo, arrastra los pies.
Ayer no afiló la azada del diario, camina pendejo con ojos de chivo, no cierra la trompa, le cae la baba.
Con vainas de granos fabrica detalles; cadenas, pulseras y teje bolsitas, por lo que ha sembrado la duda con todos los mozos, le arrojan insultos y él lanza risitas.
Le corta las flores a todo el camino y unas abejas planean atacarlo.
Recoge piedritas, las tira a la nada, le corta las hojas a flores de amor, ayer descubrió palabras melosas, se gasta en sonrisas, parece baboso.
¿Qué fue del joven de voz amarga?
Ayer a la bestia, le dio de besitos, la perra del traviesa durmió sin patadas, dejó que la gata, le lamiera la cara, a su madre asustada, le dijo ¡Gordita!
Posee una pluma que escribe cartitas, se pone a silbar mirando hacia arriba.
¿Qué fue de aquél indio de armas tomar?
No quiere pelear con nadie del pueblo, con grasa de cerdo los chismes resbalan, ya le han dicho afeminado y a éste, le vale, cambió la cantina por unos peluches, se corta las greñas en una unisex y piensa comprar un agua de olor.
Se lava los dientes a cada ratito, camina con chicles en bolsa trasera, después de las seis ya está bañadito y minutos después visita al diablo.
La pena del indio se llama Rosenda, morena de trenzas de larga melena, de labios carnosos, veneno y condena, la blusa de manta resalta los senos, un botón que resiste y la mano que tiembla, los labios se funden y ladran los perros que perciben el mal, ¡El diablo anda suelto!
La mano se posa a mitad de la hoguera, inflamables los fluidos, avivan la hoguera, se escuchan gemidos a las doce con treinta, el indio aguerrido ya es manso cordero.
No hay nada que hacer, el embrujo está hecho, mañana el converso se dirá enamorado, a ojos del pueblo, un pobre embrujado.
Cuando llega el amor no curan los brujos ni hierbas de olor, remedios o purgas. Así es el amor, en toda leyenda, te vuelves surreal, te pones la venda.
Igual que Julián te quedas pendejo, así es esa vaina, agarra parejo.