Al parecer, a los escritores y a las escritoras les gusta escribir decálogos. Hay algunos muy famosos, como el de Horacio Quiroga o el de Augusto Monterroso, y otros no tanto. Yo no me considero un escritor y, la verdad, tampoco soy muy afecto a los decálogos. Pero como me gusta contradecirme, decidí escribir el mío.
It seems that writers like to write decalogues. There are some very famous ones, such as Horacio Quiroga's or Augusto Monterroso's, and others not so much. I don't consider myself a writer and, to tell the truth, I'm not very fond of decalogues either. But since I like to contradict myself, I decided to write my own.
Decálogo del escritor
Nunca escribas siguiendo el decálogo de otro escritor.
Las ideas evolucionan. No trates de forzar una idea para lograr una obra completa. Dejala en segundo plano. La mente es relacional. En algún momento, tus ideas se unirán del modo menos esperado para formar una obra.
Ni la inspiración ni el trabajo escriben una obra digna. La inspiración suele ser ciega y el trabajo de planeamiento, el pensar cada detalle, vacío. Entre la inspiración y el trabajo está el lenguaje. Es allí, en el lenguaje, escribiendo, donde se desarrollan los personajes y las tramas, y surgen las ideas.
Corregir es importante, pero el ritmo del texto es fundamental. Para corregir una sola palabra hay que leer el texto completo, entrar en su ritmo particular y asegurarse de que esa corrección no rompa el flujo de las palabras.
La vida de una obra está en lo que calla. En la literatura, el sonido es una metáfora del silencio.
Nunca expliques una obra. Sería como tratar de clausurar el significado. Lo que calla una obra es inabarcable, incluso para el autor.
Las palabras son materiales. Podrías golpear a alguien con ellas.
La literatura no sirve para nada. De esta afirmación, llena de absurdo y desasosiego, surge la literatura.
No busques la inmortalidad en tu obra. Los escritores muertos están muertos y no es posible dialogar con ellos.
No estás en tus palabras.
[ENG - Translated with Deepl]
Writer's Decalogue
Never write following another writer's decalogue.
Ideas evolve. Do not try to force an idea to achieve a complete work. Leave it in the background. The mind is relational. At some point, your ideas will come together in the least expected way to form a work.
Neither inspiration nor work will write a worthy work. Inspiration is often blind and the work of planning, thinking through every detail, empty. Between inspiration and work is language. It is there, in language, in writing, where characters and plots are developed and ideas emerge.
Correcting is important, but the rhythm of the text is fundamental. To correct a single word you have to read the whole text, enter into its particular rhythm and make sure that the correction does not break the flow of the words.
The life of a work is in what is silent. In literature, sound is a metaphor for silence.
Never explain a work. It would be like trying to close the meaning. What a work is silent about is unfathomable, even for the author.
Words are material. You could hit someone with them.
Literature is useless. From this statement, full of absurdity and uneasiness, literature arises.
Do not seek immortality in your work. Dead writers are dead and it is not possible to dialogue with them.
You are not in your words.
Si este decálogo te inspira a escribir el tuyo, dejá el enlace en los comentarios y lo leeré con gusto.
If this decalogue inspires you to write your own, leave the link in the comments and I will gladly read it.
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La imagen fue creada con el modelo de inteligencia artificial Stable Diffusion. The image was created with the Stable Diffusion artificial intelligence model.