Está bien tener días malos. Sacar todo ese estrés que llevas dentro, todo los pensamiento llenos de tristeza, está bien darse un respiro profundo cada vez que sea necesario. Lo malo es que te acostumbres a estar así. Esta vez seré un ánimo cariño, sólo son unos malos días, no una mala vida. Aprovecha ahorita que eres joven, no vaya a ser que después te arrepientas de no haber hecho muchas cosas por estar siempre en ese estado.
Publicado por; @aeff