En un lugar de Madrid, de cuyo nombre no puedo acordarme, ha mucho tiempo que vivió un peregrino de cámara en astillero, gato flaco y vehículo corredor.
_me encuarenteno Sancho, me encuarenteno.
_no sé me encuarentene vuesa merced, mi peregrino andante, un peregrino como usted, qué ha leído historias de tantos peregrinos andantes, debe saber qué es normal, qué los vencedores de ayer sean los vencidos de hoy, pero salga del cuarto vuesa merced, mi peregrino andante.
Si quiere écheme la culpa a mí, y diga que yo no supe encinchar El potro de la palabra, pero no está bien visto que un hombre se esconda así, nada más que porque si, sino por la mano de un gran poder, vamos que es posible que en esos matorrales encontremos alguna Dulcinea del toboso que retratar, pero salga vuesa merced, mi peregrino andante.
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6y
RE: A un Fidalgo Caballero