Una décima dedicada a las palomas que habitan en mi calle y que me regalan su visita matutina. La foto es propia.
Antes de la cuarentena
Sus acciones lo decían
Las palomas me temían
Un temor, algo de pena.
Hoy confianza de la buena
Ya son tres, otrora dos
Que los granitos de arroz
Se venían a comer
Pero, amigos, pueden ver
Sin tapaboca? Por Dios!