Compartir contigo la vida, hace de ésta, una memorable sonrisa, tu compañía le da a mi soledad un mundo de jardines: Senderos hermosos bajo la sombra de cipreses, me conducen hacia ti.
El silencio es hermoso contigo, pero tu voz me ofrece escuchar la belleza de un amanecer interminable.
Te veo en la silueta de las flores, en el vaivén de las olas, en las estrellas lejanas que poseen el brillo de tus ojos.
El amor adquiere otro rostro contigo, otra silueta, otro entendimiento y un nuevo significado que no se limita a un nosotros.
Desde lejanos espacios, desde profundos abismos, desde alturas vertiginosas; nos atrevemos a soñar, a cantar nuestra existencia, a explorar el mundo caótico de nuestro imposible sentir.
Nos amamos en un destruir el amor, nos amamos para inventarnos otro, para oponer resistencia al sinsentido, a lo absurdo, a la mortalidad que asecha susurrantemente nuestro infinito.