Esperemos que las intensas lluvias de las últimas semanas del otoño nos permitan disfrutar, de nuevo, de paisajes como éste en Las Tablas. Estas lluvias otoñales han sido un soplo de aire fresco después de la persistente sequía de los últimos años, y dan esperanza de un buen año para el parque nacional. Eran ya urgente recuperar la vegetación palustre, que proporciona alimento y refugio a las distintas especies que se establecen allí permanéntemente o de manera estacional. A ver si pronto se pueden volver a vislumbrar, en el cielo, oleadas de aves migratorias mucho más copiosas que las que llegaban en los últimos tiempos.
Algunos detalles de la acuarela