The Evil Fairy (Eng/ Esp)



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English


Sara and José, a young newly married couple, had moved to the outskirts of town to take care of a farm that had been given to them for safekeeping, with the condition that they would live in a small house inside the farm. The house was surrounded by pure nature, lots of trees and a beautiful river, which seemed idyllic to them despite the loneliness of the place and the fact that in order to see other people they had to go practically to the village.

In the beginning, everything was going wonderfully, José was busy supervising all the things that concern the maintenance of a farm and Sara at home, working from home, since she was a very good craftswoman and knitted all kinds of things with her hands and others with her long knitting needles for that time of iron; works that every time they went down to the village she put on sale and thus entertained herself in those long hours of solitude, in which it was her turn to be.

But, there is always a, but..., she began to notice that some things got lost or changed places, at first she thought if it was José or maybe she herself in some carelessness, but then more things began to get lost, José's country hats, some pads where he placed his sewing needles, little things like that. She tried not to pay attention to it. One day the news came that she was pregnant.

The moment of birth came soon, and a beautiful baby was born, strong and big, a big eater, Sara was in love with her baby and José was overjoyed. One day they took the baby to the village and a kind old woman, who was Sara's friend, warned her that she had to be careful with her beautiful son, because in the place where they lived, there were also many goblins and fairies....

Sara heard the warnings and imagined that if fairies existed they would be like the ones she had seen in fairy tales, beautiful, kind, nice, but this old woman warned her that this was not so in that place and that they were just the opposite, that they tended to fall in love with babies and even more so if they were as cute as hers and could play tricks on her and even take her baby away, Sara was frightened, but decided not to give importance to that gossip, besides José did not like that she was paying attention to that gossip.



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Life went on, but almost immediately Sara began to notice how the baby was smiling as if they were making faces or even tickling him, the cat of the house, stayed close to him watching on guard towards a specific point, totally in attack position. This seemed very strange to Sara. One afternoon the baby was sleeping in his crib while she was knitting with her needles when she heard the baby waking up, but crying loudly, as if he had been pinched or frightened and when she went to see him she found him without his clothes or blankets totally naked. This made her alert, she told José, but he wearily told her that it was just her imagination.

But Sara knew it was not. The next day she went to the village and looked for her old friend and told her her experience, she told her to dress the creature with everything upside down and that if she could put metal buttons on her shirts better, to place near him, all the small iron things she had, that the noise would warn him of the visit of this fairy, because it was surely one of them because she did not take anything of metal. That is what Sara did when she arrived, José only scolded her, thinking that this was pure superstition, but a mother's sixth sense cannot be silenced.

That night, Sara arranged everything just as she dressed her baby with everything upside down, she put some metal buttons on her clothes and surrounded the whole place where she slept, with her needles, thimbles, metal keys, and they lay down to sleep, when she was already falling into a deep sleep, suddenly she began to hear how the metal things moved, they could hear clearly how they were hitting and rolling, the ones that could roll and the baby began to cry very anguished, Sara woke up José to light the kerosene lamp they had to see what was happening, because they didn't have electricity.

When the light was on, they saw how the baby was no longer in his crib and that something was dragging him on the floor and they were almost at the entrance door, they could not see what was taking their baby; Sara the first thing she did was to take her big iron knitting needles and ran to the door and with these she began to throw them in the air near her baby, when she heard someone shout Ayyy! and the baby stopped moving, then Sara took her baby totally terrified, checked him and they could see that the child was scratched, as if with small bites.

Sara did not tolerate this and grabbed what she could, took her baby and went to her friend's house, she told José that she would wait for him there, but that she would not stay in that place one more day... José, defeated by what he had experienced, gave up those lands and left the place with his family... when he was leaving in the distance, he could hear some creepy laughter of some women that made his skin crawl, he hurried the step without looking back and understood that the forces, energies, dark beings exist, of that he had no doubts...



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Español


Sara y José, una pareja de jóvenes recién casados, se habían mudado a las afueras del pueblo a cuidar una finca que le habían dado a resguardo, con la condición que vivieran en una pequeña casita dentro de la misma. La casa estaba rodeada de la naturaleza pura, muchos árboles y cerca de esta un hermoso rio, para ellos le parecía idílico a pesar de la soledad del lugar y que para poder ver a otras personas tenían que llegar prácticamente al pueblo.

En un principio, todo iba de mil maravillas, José ocupado en supervisar todas las cosas que atañen al mantenimiento de una finca y Sara en casa, trabajando desde ella, ya que era una muy buena artesana y tejía todo tipo de cosas con sus manos y otras con sus largas agujas de tejer para aquel tiempo de hierro; trabajos que cada vez que bajaban al pueblo ponía a la venta y así se entretenía en esas largas horas de soledad, en las que le tocaba estar.

Pero, siempre hay un, pero..., ella si empezó a notar que algunas cosas se le perdían o cambiaban de sitio, en un principio pensó si sería José o quizás ella misma en algún descuido, pero luego más cosas empezaron a perdérsele, los sombreros de campo de José, algunas almohadillas donde colocaba sus agujas de costura, cositas así. Trató de no prestarle atención. Un día les llegó la noticia de que estaba en embarazo.

Mayor felicidad, venía un bebé en camino, pronto, el momento del nacimiento llegó, naciendo un hermoso bebé, fuerte y grande, muy comelón, Sara estaba enamorada de su bebé y José no cabía de contento. Cierto día llevaron al bebé al pueblo y una amable anciana, que Sara tenía por amiga, le advirtió que debía tener cuidado con su hermoso hijo, pues en el lugar donde vivían, habitaban también muchos duendes y hadas...

Sara oyó las advertencias y se figuró que si se existían las hadas serian como las que había visto en los cuentos, hermosas, bondadosas, agradables, pero esta anciana le advirtió que eso no era así en ese paraje y que eran todo lo contrario, que ellas tendían a prendarse de los bebes y más si eran tan lindos como el de ella y podían hacerle jugarretas incluso llevárselo, Sara se asustó, pero decidió no darle importancia a esas habladurías, además a José no le gustaba que ella estuviera prestando atención a esas habladurías.

La vida continuo, pero casi que inmediatamente Sara empezó a notar como el bebé se sonreía como si le estuvieran haciendo caras o hasta cosquillas, el gato de la casa, se quedaba cerca de él viendo en guardia hacia un punto específico, totalmente en posición de ataque. Esto, a Sara, le parecía muy extraño. Una tarde el bebé dormía en su cuna mientras ella tejía con sus agujas cuando oyó al bebé que despertó, pero llorando fuertemente, como si lo hubiesen pellizcado o asustado y cuando fue a ver lo consiguió sin su ropita o cobijas totalmente desnudo. Esto la puso alerta, le comento a José, pero este cansado le dijo que serian imaginaciones de ella.

Pero Sara sabia que no eran. Al día siguiente fue al pueblo y buscó a su anciana amiga y le contó su experiencia, esta le dijo que vistiera a la criatura con todo al revés y que si podía ponerle botones de metal a sus camisetas mejor, que colocara cerca de él, todas las cosas de hierro pequeñas que tuviera, que el ruido le iba a avisar de la visita de esta hada, porque seguro era una de ellas pues no se llevaba nada de metal. Así lo hizo Sara al llegar, José solo la regañaba pensando que eso eran puras supersticiones, pero el sexto sentido de una madre no se puede acallar.

Esa noche, Sara dispuso todo tal cual vistió a su bebé con todo al revés, le puso unos botones metálicos en la ropa y rodeo todo el lugar donde dormía, con sus agujas, dedales, llaves, de metal y se acostaron a dormir, cuando ya estaba cayendo en el sueño profundo, de golpe empezó a oír como movían las cosas de metal, se oía nítidamente como le daban como golpes y rodaban, los que podían rodar y el bebé empezó a llorar muy angustiado, de una vez Sara despertó a José, para que encendiera la lámpara de kerosene que tenían para ver que ocurría, pues no contaban con electricidad.

Cuando la luz se hizo, vieron como el bebé ya no estaba en su cuna y que algo lo arrastraba por los suelos y ya iban casi por la puerta de entrada, ellos no lograban ver que era aquello que se llevaba a su bebé; Sara lo primero que atino fue a tomar sus grandes agujas de tejer de hierro y corrió hacia la puerta y con estas empezó a lanzar al aire cerca de su bebe, cuando oyó que alguien grito ¡Ayyy! y el bebé dejo de moverse, entonces Sara tomó a su bebé totalmente aterrada, lo revisó y pudieron ver que el niño estaba arañado, como con pequeños mordiscos.

Esto no lo toleró Sara y agarró lo que pudo tomo a su bebé y se fue al pueblo casa de su amiga, le dijo a José que ella lo esperaría allá, pero que ni un día más se quedaría en ese lugar... José, vencido ante lo vivido, entregó aquellos terrenos y se fue con su familia del sitio... cuando se iba a lo lejos, pudo oír unas risas espeluznantes de unas mujeres que le erizaron la piel, apresuro el paso sin ver atrás y entendió, que las fuerzas, energías, seres oscuros existen, de eso no le quedo dudas...


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