Una Vida Gris

X.jpg

Hace muchas lunas, muchísimas, pensaba que vivía feliz de los ingresos que me permitía mi profesión. Ingeniero de sistemas actuando como consultor de una aplicación administrativa que se vendía en Venezuela, Colombia, Centroamérica y el estado de la Florida en Estados Unidos

Eran buenos ingresos monetarios que me permitieron tener dos carros de agencia, dos apartamentos, uno en Valencia, otro en Barquisimeto, ambas ciudades hermosas de Venezuela. Una familia a la que le cubría todo y ayudaba a mucha gente que parecía apreciarme. Estaba en la buena.

Todos los días era una batalla que se repetía cada mañana. No me había dado cuenta de que a diario salía a luchar contra la rutina, la impotencia, la sensación de estar atrapado en un círculo vicioso. Era un trabajador incansable, me esmeraba por ser buen padre, esposo, hijo, pero la vida me había encerrado en una sucesión interminable de obligaciones. Todo el mundo me pedía algo, yo me esmeraba para que fuesen felices. Todos menos yo.

Un día al levantarme me asomé por la ventana y vi un día gris, igual al de todos. Entonces reaccioné. Pensé que ya estaba cansado de hacer lo mismo. No quería ser empleado de nadie y conversé con un buen amigo para crear nuestra propia empresa. Todo caminó bien, me sentía feliz, hasta que llegó la revolución y su terrorismo fiscal y tuvimos que cerrar. Luego de eso pasaron muchas cosas, me fui a vivir al exterior donde sentí que era sumamente feliz. Pero se presentaron desafíos que provocaron volver a Venezuela y comenzar nuevamente.

Al volver ya no quería nada con mi profesión, la pasión por ella se desapareció y entré en un estado de infelicidad que me agobiaba. El divorcio llegó y con ello peleas legales. Me querían quitar hasta el modo de caminar. Estando en ese momento amargo y solitario me di cuenta de que para ser feliz no necesitaba una suma monstruosa en la cuenta del banco. No hacían falta los carros, las casas, la gente. Descubrí un territorio simple, minimalista. Solté todo, me dejé de lamentarme, de pensar en los otros sin importar si eran familia. Era el momento mío. Yo y mi soledad. Comencé a buscar nuevas oportunidades. Definí que quería hacer, a donde quería debía girar el timón.

Hice cursos, talleres, ofrecí servicios de reparación de computadores, redes informáticas, electricidad, etc. Me hice propaganda, y poco a poco, comencé a tejer una red de posibilidades. Pero lo más importante, me sentía feliz, estaba solo, pero inmensamente feliz. Tenía tiempo para mí.

Después me encontré con HIVE y descubrí otros dones o aprendí cosas que me gustan y que disfruto hacer. Al entrar en HIVE conocí plataformas de diseño para las imágenes de mis publicaciones y esto me ha gustado tanto que desde finales del 2023 me estoy instruyendo en diseño gráfico con una gente fuera del país.

Recientemente, jugando y haciendo dibujitos con la IA y CANVA, alguien me preguntó que si le podía hacer un diseño parecido a lo que yo montaba en mis redes sociales de la web 2, que me pagaría lo que pidiese. Le respondí que sí y que como era amiga no le iba a cobrar. Le gustó tanto lo que le hice, que me recomendó con otra persona y está, a otra y se formó una cadena que me está haciendo ganar unos cobres que no tenía en mente y haciendo algo que me gusta.

Vivir de forma minimalista y hacer lo que me gusta me hace sumamente feliz. Además, ver la cara de satisfacción de mis nuevos clientes me da un fresquito sabroso. Quien lo iba a pensar, por hacer muñequitos me iban a pagar. Estoy en una de George Harrison, lo que me falta es componer canciones y cantarlas en el programa.

Todos los Derechos Reservados. © Copyright 2023 Germán Andrade G.

Una historia arrancada de la vida misma. Un contenido original escrito para:
Encuentro de Talentos: ¿Qué es lo que te hace feliz?.

Imagen de mi propiedad editada usando CANVA.

H2
H3
H4
3 columns
2 columns
1 column
7 Comments
Ecency