Pasan los años, el camino se ve cercano aunque el sol brille lejano, la edad es la consecuencia del andar con experiencia, es lo sabio y lo imperfecto de nuestro preciado legado.
En muchos casos crecer no es más que un simple proceso, para otros es más bien la bendición de aprender a cultivar los encantos, también podrán insinuar que es la realidad del calendario.
Si disfrutastes correr, para luego aprender a besar, los años no significan tener que dejar todo atrás, que la conciencia te libre y de espiritualidad, que el reloj marca la hora y siempre falta girar, minutos sin procesar.
Llegar a viejo no es moda, tampoco casualidad, es la realidad más hermosa que alguien pueda enfrentar, cosechar el amor sembrado y dejar vivencias atrás, para que el viene gateando sepa por dónde cruzar.
En el alma de los días no hay mejor amanecer que un café fuerte en ayuna y un cariño por deber.