Encontrarme sola —sin salida—
La más profunda de mis heridas.
Observar tus ojos —mirada fugaz—
Saber que no te volvería a encontrar.
Decir "Adiós" y marchar;
despiadada despedida,
se disuelve mi vida.
Despertar —ver que no estas—
Y no volverás.
Transitar la vida,
—sin tu compañía—
Vivir en tu olvido...
¿Existe acaso mayor castigo?
Látigo de tu indiferencia;
ley del hielo que me congela.
Me condena a tu ausencia,
confinada estoy a esta celda.
La celda de tu castigo,
donde no llega el sol;
y se agita mi respiración,
ni siento el calor de tu abrigo.
Devuélveme la libertad,
que te robaste aquel día.
El día que me dejaste de amar,
y no quisiste a mi retornar.
Sola, despojada, confinada.