Entre los índices estructurales que el suelo presenta, se encuentran la densidad aparente, real, la porosidad total de un suelo y la resistencia a la ruptura, todos estos valores nos permiten clasificar los suelos y determinar los diferentes manejos de forma eficiente que se les pueda dar. La densidad aparente de un suelo es la relación que existe entre la masa del sólido y el volumen total ocupado por el sólido y por el espacio poroso. La densidad real de un suelo es la relación que existe entre la masa de las partículas sólidas y el volumen ocupado por las mismas, es decir, se excluye el
volumen ocupado por los poros que hay entre las partículas. La porosidad del suelo se define como el cociente entre el volumen de poros de una muestra y su volumen total aparente; es pues un índice que nos da una idea de la cantidad de poros que tiene un terreno y del volumen relativo que ocupan los mismos y, como tal, informa del estado de la tierra, de la disponibilidad de ésta para dejar paso a las raíces o de la mayor o menor permeabilidad hidráulica y gaseosa de la misma. En efecto, una porosidad relativamente alta nos da una idea de una tierra más esponjosa y, en consecuencia, menos compacta. Sus valores medios para suelos se sitúan entre el 40 y el 60%. Densidad aparente: método de los cilindros Uhland Equipos y materiales:
Martillo. Cilindro metálico tipo Uhland. Malla fina. Ligas. Tirro. Balanza. Estufa. Piqueta. Espátula. Procedimiento