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Cuando era muy, muy pequeña, jugábamos con las semillas de higuereta en la escuela, lanzandolas con un "tirachina" improvisado con un cono y el dedo de un guante duro. Casi siempre los que lanzaban eran los varones, mientras las niñas corríamos por todo el patio de la escuela a la hora del recreo, intentando escapar de los proyectiles 🤭🤭🤭
RE: La sombrilla de mi niñez es una medicina asombrosa