Escuchar es un arte.
Aquellos con quienes uno nace y aquellos que son aprendidos. No hay excusas.
Confundimos escuchar escuchando; escuchamos involuntariamente, pero escuchar requiere voluntariedad, voluntad y receptividad.
Pero hago otra diferenciación: "escuchar", secar, frente a "escuchar activamente". No solo escuchamos a la otra persona, sino que escuchamos más allá de lo que se dice. Requiere una implicación de todos los sentidos; es "escuchar desde la emoción".
Requiere buena disposición para escuchar y 100% de atención; evitar distracciones.
Ten empatía: la habilidad de ponerte en el lugar de la otra persona.
Sincronía: adopta una posición y un estado emocional coherentes con los de la otra persona, adaptando el tono y la modulación de la voz, el mensaje, etc.
Evite los juicios de valor: cada juicio de valor que emita será un paso atrás en la apertura emocional de la otra persona. A nadie le gusta sentirse juzgado. ¿Alguna vez has pensado en quién eres para juzgar a alguien?
Tener conciencia emocional, conocer y comprender nuestras propias emociones para comprender las emociones de los demás.
Combinar adecuadamente información verbal, no verbal y emocional. Sí, esta es la parte más difícil. Requiere atención a las palabras, gestos, miradas, movimientos corporales y lo que no se dice, pero está en la parte inferior de esas palabras: emoción.
El proceso de escuchar desde la emoción está estrechamente relacionado con nuestra inteligencia emocional. Las personas con mayor empatía, capacidad social y conciencia social y emocional tienen más facilidad para establecer este tipo de escucha. Como dice Stephen Covey, "Escuchar requiere fortaleza emocional". Escuchar requiere cualidades de carácter altamente desarrolladas, como la paciencia, ser abierto y querer comprender.
"Escuchar es más importante que hablar, si esto no fuera cierto, Dios no nos hubiera dado dos oídos y una boca". Robert Kiyosaki "