Cuando educamos a nuestros hijos, establecemos estándares de convivencia, les enseñamos a ser ordenados, limpios y; si somos conscientes del medio ambiente; No te ensucies en casa ni tires papeles a la calle. Sin embargo, en nuestro día a día usualmente entramos en contradicciones: el desperdicio de material, la constante renovación de mochilas o estuches para seguir cierta moda y el uso de componentes que no son demasiado amigables con el medioambiente, terminan dando una lección equivocada a la más pequeño: el mundo es para usar y tirar.
Por esa razón, sería conveniente revisar lo que les damos para ver si está en armonía también con la naturaleza y con la salud de ellos mismos.
Hay materiales de eco; lápices, pinturas, temperas y plastilina hechas con materiales que no dañan y son reciclables: plantas y vegetales. Además, tienen la ventaja de que los más pequeños si se los llevan a la boca, no usan algo tan tóxico como si terminaran "comiendo" una plastilina tradicional. Y se limpian fácilmente con agua.
Las páginas como Green Habit o Ecomarket ponen a disposición de todo el mundo lápices de cera, recortes de papel, tizas, acuarelas, marcadores, pegamentos, cuadernos, cuadernos, reglas y muchos otros materiales que contribuyen a la salud de su hijo y del planeta.
También hay libros como los de Manuel Gutiérrez Toca que enseñan juegos ecológicos con las cosas que tenemos a mano y que son los que primero atraen la atención de nuestros niños: piedras, palos y cosas que podemos encontrar al aire libre.
Al final del día, está en nuestras manos enseñarles que son el futuro y que la conservación de nuestra tierra dependerá de nosotros y de ellos.