Cuando los dos primeros chicos se encontraron el desconcierto en sus caras era palpable, no se reconocían, mucho menos se entendía al hablar, pero tenían claro que debían venir del mismo lugar y siguieron desandando juntos. Misma razón por la que no se les hizo nada extraño cuando encontraron a la tercera niña, que sí podía entenderlos un poco a los dos mejor a uno que a otro. Creyeron que ella, con sus extrañas vestimentas sería la clave, hasta que tras aquel gigantesco árbol que les parecía habían visto ya mil veces se les apareció el cuarto con ropas aparentemente más antiguas qué todos y al que si nadie le entendía ni jota. Continuaron apareciendo de la misma manera, tras un recoveco, huyendo de alguno animal, tirados en algún claro, etc. así hasta formar un número grupo de treinta y seis integrantes, con más chicos que chicas se podría decir.
Para evitar el caos formaron un pequeño grupo dentro del gran grupo que juntaba a los que más o menos podían entender a la mayoría, hablaban diferentes idiomas, razón por la que los poliglotas se perfilaba como los líderes a seguir. Cuando al parecer ya no llegaría más nadie decidieron detenerse entre los que parecían los dos árboles más grandes de todo el lugar. Creando un gran círculo y a base de gestos y traducciones comenzaron a debatir. En primer lugar, ninguno tenía ni idea de porque se encontraban ese lugar, lo único en lo que todos coincidían era que ella ya no estaba. Una opresión los invadía al intentar recordarla, a la vez que un sentimiento de vacío interior. Se dividirán en cuatro grupos, tenían que salir de ese sitio, ya luego se orientarán de como volver… Nadie tenía muy claro a donde querían volviera, pero sabían que debían volver. Acordaron juntarse en dos horas, una de ida y otra de vuelta, en línea recta, para evitar perderse en aquel bosque tan tupido.
Diez minutos después de partir el primer grupo había regresaba, el agotamiento en sus caras era palpable como si en esos diez minutos hubieran vivido todo una epopeya. Más o menos tres horas luego se apareció el segundo grupo, los chicos afirmaban haber vuelto antes de lo acordado porque cuando faltaba solo un cuarto de hora para acabar su recorrido y sin ninguna seña de que el bosque cedieran, comenzaron a encontrar marcas raras por todas partes, como señales de algo que no entendía, además había una piedra muy grande que parecía estar afilada, aunque esta si no cargaba ningún símbolo encima su sola parecería los inquietó y por eso regresaron tan pronto. Los que formaban el segundo grupo un poco desconcertado preguntaban si habían tomado alguna otra ruta o un desvío a causa de esto, porque era todo lo contrario el segundo grupo se había tardado una hora más luego de lo acordado y además ellos también se habían encontrado una piedra similar, solo que con marcas de manos lodosas estampadas por doquier. Cuando ya la noche había caído hace largo rato, el tercer grupo se apareció. No parecían especialmente cansados, al parecer habían acampado varias vences, pero cuando los otros chicos inquirieron estos afirmaron que al igual que el primer grupo habían cumplido con las dos horas al pie de la letra, estaban algo asustados al llegar y ver las estallas en el cielo. Si habían notado una cierta oscuridad a medida que se alejaban del claro que formaban los dos grandes árboles, razón por la cual comenzaron a hacer marcas por todos sitios para no perder su camino de vuelta. Cuando algunos del segundo grupo preguntaron por las marcas se dieron cuenta de que eran las mismas, pero el tiempo no daba. Tal vez un grupo anterior a ellos había hecho marcas similares tiempo atrás y eran las que el segundo grupo había visto y el tercero había copiado. Pero estos últimos afirmaron que los símbolos los habían inventado combinando partes de sus idiomas, eran completamente originales. Otra vez las dudas y tal vez un poco de desconfianza qué supieron disimular bien. Cuando la mayoría pregunto por la piedra ninguno del tercer grupo que ya se encontraba dispersado por el “campamento” improvisado recordaba haberla visto.
Dos días después de la llegada del tercer grupo, el cuarto hizo su entrada. Sus caras mostraban un agotamiento palpable, incluso algunos tenían nuevas heridas casi cicatrizadas, las ropas sucias y el polvo hasta las pestañas. Los niños recién llegados hicieron una algarabía inmensa al reencontrarse con sus compañeros que creían perdidos para siempre. Contaron que llevaban unas tres semanas vagando por el bosque, qué cuando llevaron un poco más del tiempo acordado avanzando decidieron volver, pero el camino parecía distinto. Pasaron días y días caminando en línea recta, sin encontrar a sus compañeros y sin poder salir tampoco del bosque. Lo único que se les repetía era una gran roca redonda aunque suave que iban golpeando cada que verían, hasta darle la forma de lo que uno de los niños más raros y el que nadie lograba entender describía como si fuera una gran hacha, tallada de todos los golpes que le habían dado al pasar, como si la estuvieran tallando. Cuando les pareció que la piedra no aguantaría más, empezaron a dejar sus palmas sobre ellas marcadas con lodo. Cuando el resto de los muchachos del campamento improvisado preguntaron por las marcas, hubo otra ovación. El último grupo contó que unos quince días luego de estar perdidos empezaron a encontrarse marcas que poco a poco comenzaron a cubrirlo todo, ninguno de ellos las había hecho, ninguno podía entenderlas del todo, pero al juntarse todas las pudieron leer, era como la conversación de sus muchas lenguas. Siguiéndolas pudieron encontrarse finalmente con todos.
Ya tenían el rompecabezas completo, pero no lograban entenderlo. Era como si el tiempo se deformará en ese lugar. Se repetía y se tejiera sobre sí mismo, no lo entendían, pero eso estaba pasando. Decidieron no volver a separarse, los muchachos del último grupo habían pasado por lo menos para su conciencia casi un mes viviendo en aquel lugar, sabían como sobrevivir. El resto había empezado a construir el campamento que lentamente irían trasformando en un pequeño puedo de donde partirían las expediciones perdidas en el tiempo y guiadas por las marcas que ellos mismos se dejaban como mensajes de un pasado y futuro simultáneo. Seguirían perdiéndose y encontrándose una y otra vez hasta que el bosque decidiera ceder o recordarán la razón por la que se encontraban perdidos en aquel lugar.
«Fin de la primera parte.»
«Parte 2» ☞ @yoecipri/los-ninos-del-bosque-parte-01d662f08e9d5
Imagen tomada de:
[recurso] (https://www.instagram.com/kumerish?igsh=MzRlODBiNWFlZA==)