Al entrar en la Universidad, tenia mis dudas sobre la carrera que escogí, pero poco a poco me fue gustando todo lo que iba viendo de la misma, aunque, las actividades de algunas de las materias eran algo estresantes, unas con actividades extrañas y de mucha exigencia creativa.
Sobre todo, el profesor que impartía, para ese entonces, Historia de las Artes I y II, le encantaba hacer todo tipo de trabajo que fuese dinámico y que explotara lo que se conoce como lenguaje plástico, que es aquel lenguaje que se usa para expresar lo que deseamos comunicar, es decir, la forma en como estructuraríamos el mensaje a transmitir.
En fin, la propuesta final de la materia Historia de las Artes I, consistía en un proyecto grupal donde todas las propuestas individuales de cada estudiante debían condesarse o visualizarse en una sola obra; en semestre anteriores hicieron como un rompecabeza grande y todo eso, en el caso de nosotros, se escogió un árbol y, en sus ramas, se colgaría las obras de cada uno, pues se supone que ese árbol simbolizaría el nuevo ciclo, algo así, ya ni me acuerdo porque lo escogieron.
Realmente fue difícil el plantar esa rama, pues más que un árbol, me parecía la rama de uno gigante, en fin, digámosle árbol; este, no se quedaba en un solo sitio y cuando se empezó a colgar las obras, como algunas pesaban, se venia de lado, aunque termino funcionando y salimos bien.
Es increíble ver esta foto y recordar cuanto éramos en ese comienzo, para luego graduarnos solo 5 de los que estamos ahí, no fue fácil, entre los paros estudiantiles, la crisis humanitaria, pandemia... y, aunque fueron un montón de obstáculos, se cumplió esa meta.
Gracias por leer mi post. Espero que les haya gustado. Estaré atenta a responder sus comentarios. Pueden visitar mi blog, seguir mis contenidos y redes sociales.