Para su fabricación se utiliza el fruto seco de una planta llamada, precisamente, zaranda.
Primero se le sacan las semillas y luego se le abren dos huecos a través de los cuales se hace pasar un palito de madera. Alrededor de este palito se enrrolla un guaral que, al halarlo con la paleta, hace girar a la zaranda.
En los llanos se acostumbra a jugar con la zaranda durante la semana santa y, una vez que termina el juego,los muchachos meriendan con un delicioso arroz con leche y una refrescante limonada.
En Ciudad Bolívar hay verdaderos expertos en hacer bailar a las zarandas y en los mercados populares las venden hermosamente decoradas.
La zaranda gira con alegría para decirle al mundo que es un juguete autóctono de Venezuela.