Miénteme, díselo al viento,
que el tiempo borre lo nuestro,
que tus manos olvidaron
mi cuerpo en un susurro.
Sigue, finge, y no digas
que nada sientes por mí,
mas tus ojos me revelan
y tus abrazos descubren
la verdad en el silencio.
No mientas, vive el instante,
dejemos al alba entrar;
que la noche nos envuelva,
que el amanecer nos tome
sin mentiras, sin pensar.|