EL EXTRAÑO ENCUENTRO

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En cierta ocasión en algún lugar de donde no se quiso nombrar. Bajo un viejo puente, se oía por las noches el llanto continuo de un alma, mucho de los que rodeaban el lugar corrían despavoridos creyendo en cuantas leyendas urbanas habían creado sobre el “Espanto del viejo puente”.

Nadie salía de sus casas, todas creaban historias de que lo habían visto devorando animales vivos, otros decían que era un alma perdida por haber dejado morir a su padre.

Así sucesivamente, lo cierto era que ninguno sabía lo que había pasado en realidad, puesto que nadie se había tomado la molestia ni la valentía de ir hasta ese lugar.

Pero un día llego una joven con cabellera larga, extensa sus ojos eran el vivo retrato de algún dolor recibido. Su pequeña maleta se dejaba ver como si la hubiese armado con ligereza, era evidente por su rastro y facha que huía de algo o de alguien.

La joven pidió ayuda y muchos no voltearon a determinarla, pidió agua a la doña de la pulpería y dijo: ¡aquí el agua se paga! fue a la panadería y mientras sus ojos se llenaban de lágrimas pidió un pan y la respuesta del empleado fue ¡no tengo orden para dar limosna! Tristemente se aposto en el umbral de una vieja y abandonada casa sosteniendo sus adoloridas piernas y recostando su rostro a sus rodillas rompió en llanto.

A lo lejos se divisaba un pequeño bulto donde se aclaraba su imagen al ir acercándose vestía una larga chamarra, pantalones y sombreros todos llenos de remiendos con retazos de múltiples colores y muy mal trabajados, al lograr ella verlos, su rostro cambio, limpio sus lágrimas y sin poder evitarlos echo a reír sin parar.

Temerosa que el señor se mostrara molesto pidió que la disculpara, pero ella jamás había visto a alguien que vistiese tan particularmente, a este se le vio una sonrisa entre la barba desaliñada.

Este se sentó a su lado y por debajo de su chamarra saco un trozo de pan, dándole la mitad a ella y de un extraño bolso sacó una muy improvisada cantimplora y le ofreció a la joven, a esta no le importo arrebatar ambas cosas y devorar el pan sin dejar ni una migaja y bebió a fondo.

El hombre sintió alivio al haber dado a la joven lo que le faltaba, al rato ella cae en cuenta que no sabia si él era bueno o malo y de pronto se apartó. El hombre le dijo. ¡No hagas lo mismo conmigo que lo que han hecho contigo! ¡No me juzgues por mi facha, no te alejes como si yo apestara más que los demás.

No fueron justos contigo así como nunca lo han sido conmigo ¡sé que no parezco nada , pero si me ves si logras mirarme, sabrás que valgo mucho más de lo que creen, ella sorprendida por sus palabras le dijo: Entonces dime ¿Quién eres? Este le respondió Me llaman “BUEN DESTINO”.

-Ella le respondió: Eso no es un nombre –tal vez no lo es pero eso es lo que soy ¡veras, me refugio en cualquier viejo y oscuro lugar para que no me encuentren con facilidad.

Lloro, grito y me hago sentir en medio de la noche para ver quién pueda atreverse a encontrarme y así brindarme albergue ¡cosa que jamás ha ocurrido! ves cada remiendo que llevo en mi vestidura, es el reflejo de las tantas veces que han destrozado mi alma, pero también debes saber que yo las zurzo con telas de colores para disimular mi tristeza.

–Suspiro- pero hoy me sorprendió la SUERTE quien ya venía hablándome de ti mi querida ESPERANZA. -¿Cómo sabes mi nombre? – Porque ya estaba pactado que cuando tú huyeras de cualquier lugar donde no encajaras vendrías a mi encuentro. Extendiendo su mano dijo ¡ven! Toma mi mano, andemos por los mismos senderos, comprometidos no con nosotros mismos sino con los demás para buscar y sortear a quien desee que alberguemos entre ellos y darle la oportunidad de mejorar su vida como recompensa de sus nobles acciones.

Y desde ese entonces EL BUEN DESTINO va caminando de la mano de Esperanza así que…si algún día descubres donde habitan ambos… No temas! …solo recuerda: EL BUEN DESTINO lo haces tú cada vez que te llenas de ESPERANZA y la SUERTE estará de tu lado cuando los logres unir.

YADI 3.jpg
Dibujo de mi autoría...

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