¿Como Decirte que te amo?
Estoy entre cuatro paredes, siempre pensé que mi cuarto era más grande hasta el día de hoy… Siento que estoy en el medio de un cubo enorme y que en cualquier momento se romperán los pisos y caeré a un precipicio sin fondo, sin salida, sin aire…
Me gustaría seguir adelante o por lo menos mirar el exterior de mi habitación por la pequeña ventana que hay al fondo, pero el solo pensar que alguien me puede ver y que podrían burlarse de mí, de mi dolor, de mi sufrimiento, no aguantaría, no quiero que nadie me vea tumbada en suelo, por temor a que me vean débil, como una estúpida niña que llora por su muñeca… Tomo el teléfono y leo por novena vez el mensaje.
-Samantha, sé que estos nueve años para ti fueron en vano, pero te aseguro que para mí fue lo mejor que me ha podido pasar en toda mi existencia, quizás en estos momentos soy el hombre más idiota de tu vida y sé que me debes de estar odiando, aun así quiero que sepas que nunca, pero nunca te olvidare… deseo que seas feliz, te amo Dylan.
Rompo en llanto nuevamente dejando caer mi teléfono en la alfombra fría donde estoy tirada, quiero morirme, deseo irme de esta vida, pero sé que hasta para eso soy una cobarde. Escucho que alguien entra a mi habitación, tengo la esperanza de que sea el, así que digo su nombre entre susurros
- Dylan
Pero no, quien entra a mi habitación es Christopher, mi mejor amigo con su sonrisa apagada y yo lo único que puedo hacer es levantarme y lanzarme hacia a sus brazos para llorar. Christopher, quien ha sido mi compañero, mi amigo y ahora como un hermano, tenía que ser la persona perfecta para entrar justo en este momento donde más necesito a alguien.
Chris, ¿qué haces aquí?
Deseaba verte, ¿cómo estás?
Igual que hace días… aun no logro comprender como Dylan piensa lanzar por la borda 9 años de noviazgo, solo por la estupidez de que se va del país, solo por la estupidez de no confiar en mí, como si yo le hubiese fallado, nueve años Chris, son nueve años que lo he padecido, respetado, amado y querido sin condición alguna.
Vuelvo a llorar y Christopher me lleva hasta su pecho, no quiero llorar más, pero es imposible. Deseo ver a Dylan y pedirle una explicación, una gran explicación.
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Aquí está en mi pecho, le acaricio el cabello, y la consuelo como un amigo… como el maldito amigo que siempre la consuela pero que está enamorado de ella, me gustaría tanto que esas lagrimas sean de felicidad por mí, por ella, por los dos, mil veces maldigo el amor que Samantha siente por Dylan, mil veces maldigo no haber estado hace nueve años en su vida, quizás si yo hubiera sido ese imbécil que la tropezó en la parada donde ella y Dylan se conocieron quizás, tan solo quizás ella se hubiese fijado en mí…
¡Christopher, por favor ayúdame a hablar con Daniel te lo pido, te lo suplico! - Me dice con los ojos hinchados.
Ya chiquilla, será mejor que no lo vuelvas a ver, mejor sal un rato, diviértete con tus amigas, ¿qué te parece si vamos al cine?
¡No! Ni pensarlo, yo lo que quisiera es morirme.
Me quedo callado, admirando su rara belleza, su rostro tan hermoso, sus ojos marrones deslumbrantes. Aunque tenga los ojos hinchados de tanto llorar, aun así, no me importa, no me importa verla despeinada y con su pijama un jueves a las tres de la tarde, aun así sigue siendo hermosa.
Mientras le acaricio, me muerdo los labios y me entran unas ganas ansiosas de golpearla fuertemente, aunque yo jamás le levantaría la mano a una mujer, hasta que se olvide de ese imbécil, para así besarla tan apasionadamente que le haga olvidar todo, pero no… no soy capaz, no puedo arriesgarme a perderla. Tengo miedo, temo a que ella me deje de hablar y algo así no estoy dispuesto a arriesgar. El solo pensarlo me pone mal muy mal, así que no, no podría vivir sin hablarle a ella, a tan hermosa mujer que hoy en día solo me ve como su amigo, como un simple amigo, como su maldito amigo.
Quiero reprimir estas ideas locas de mi cabeza, porque sé que algún día, ella me mirara a los ojos, me dirá que me ama, y ahí, solo ahí, sabré que me he ganado su amor.