El que busca encuentra
La confesión de María por la mañana se había vuelto el único pensamiento que me rondaba por la mente, simplemente no me daba la gana de creer semejante cosa, pero María no tenía razones para mentirme, así que la frustración incrementaba mientras más vueltas le daba al asunto.
Nunca había sentido tantas emociones encontradas, tampoco que podría sentir tanta conmoción en eso, se me aguaron los ojos al pensar que fuese cierto y ese era mi mal presentimiento.
Juré en silencio querer estar equivocada, que simplemente era mi imaginación, pero de igual manera algo entre todo eso me preocupaba más.
"Sé que tú más"
⤞.⫷⩫⫸.⤝
Unas horas más tarde, Andrés me escribió para avisar que estaría ocupado todo el día y que sería difícil vernos, mi preocupación con respecto a lo que María dijo había desaparecido, pero sentía un nudo en la garganta imposible de tragar.
Decidí encargarme de las compras de la semana y liberar de ese trabajo a María, mis tíos llegarían en la tarde de España y todo debía estar en perfecto orden.
No tenía corazón para contarles lo que había pasado con María, tampoco quería que la echaran a la calle por una cosa que a fin de cuentas no sabía si era cierta, y dudaba, lo más triste de todo es que dudaba, pero no de la palabra de María.
Al salir del supermercado con Alhan, el chofer que "me designaron", me percaté de que algo no estaba bien, el presentimiento que había tenido durante la mañana había vuelto y no entendía por qué.
Guardamos las bolsas de comida en la maleta del auto y me subí al asiento del copiloto.
La mañana estaba reluciente, Andrés trabajaba en el supermercado como cajero, y por esa razón mi lugar de compras siempre era el mismo, aunque mi horario de compras y el suyo casi nunca coincidieran.
Rodeamos todo aparcamiento buscando una salida libre y en una de esas vistas fugaces pude localizar algo que atrapó mi atención por completo.
Andrés estaba sentado en la maleta abierta de una cuatro por cuatro verde oscuro, con una chica junto a él, sonreía de una manera que jamás le había observado, resplandeciente y pícaro a la vez.
Fruncí el ceño al no entender que podría estar haciendo él en ese auto con esa chica si se suponía que trabajaría todo el día, y dicen que más tarde que temprano pasa, pero entonces lo entendí.
Mis manos picaban y la bilis subió a mi garganta, era primera vez que sentía celos por él y en verdad no los sabía controlar.
Tenía unas impulsivas ganas de bajarme del auto, correr hacia él y gritarle un millón de cosas, pero eso sería algo estúpido porque no parecía estar haciendo algo malo, la psicosis respecto a lo que María había dicho me estaba enloqueciendo.
Y de solo imaginar a Andrés como un sucio queriendo hacerle daño a María me causaba escalofríos y no por lo depravado que pudiera llegar a ser, sino por lo que yo podía hacerle a él si resultaba ser cierto.
Estaba confundida por mi propia culpa, ni siquiera sabía si podía estar celosa de alguien que no conocía.
¿María tenía razón?
—Desde ayer tengo un mal presentimiento, si esto no me sorprende tanto es que ya sabía lo que estaba sucediendo, solo no quería que fuese cierto. —Dije temblando.
Odiaba que me afectara tanto. Lo estaba admitiendo, en mi mente y en todos los mundos alternativos Andrés me estaba siendo infiel, porque quizás yo quería que lo hiciera.
Mierda si, en verdad quería que lo hiciera.
El hombre junto a mí estaba confundido, no entendía lo que estaba pasando, pero al ver la escena de Andrés en el auto con una total desconocida asintió sin decir una sola palabra.
Los miré fijamente por un rato, en verdad parecía todo normal, una conversación sana de dos personas sin ninguna fijación en común.
Pero yo quería saber más, si me iba a afectar que por lo menos el golpe fuese completo.
—Estaciona el auto. —Ordené.
Seguidamente sentí el motor apagarse y estábamos a unos pocos vehículos de ellos, reían y hablaban de algo que ni en un millón de años podría descifrar.
—No puedo acercarme más, señorita, la verán. —Aclaró el chofer.
Un hombre un tanto mayor que yo, de piel morena y ojos oscuros, con cabello castaño ondulado y fuerte musculatura debajo de un traje negro tan elegante como el portador.
—Necesito escuchar más de cerca. —Abrí la puerta y me escabullí entre los demás autos cerca de ellos hasta llegar a la camioneta al lado de la suya.
—Es imposible. —Aseguró, siguiéndome entre los demás autos. —No hay necesidad de espiar señorita, simplemente dígame y yo enfrento a quien usted me ordene. —La idea de este hombre golpeando a Andrés aterrorizó mi mente.
—De ninguna manera, simplemente quiero escuchar. —Defendí y el asintió con complicidad.
—Tengo una idea mejor, deme su teléfono. —Sacó el celular de su pantalón y en seguida me percaté que no traía el mío.
—No traigo mi celular, lo dejé en el auto.
—Tenga el mío. —Me lo entregó mientras se colocaba el audífono en la oreja. —Cualquier cosa que el micrófono detecte usted podrá escucharlo desde aquí, ahora suba al auto, por favor.
Corrí de regreso a nuestro auto y subí el vidrio de la ventanilla, la llamada entrante de un número desconocido destelló en el celular y el monitoreo empezó.
Sencillamente hablaban de un problema familiar de esa chica y la razón por la cual le pidió a Andrés que viniera a verla, todo dentro de mí se calmó, aunque no por completo.
—¿Qué pasa con tu novia? La chica de la que Simón tanto habla.
Mi oído se agudizó y quería poder escuchar más fuerte lo que decían.
—Las cosas con ella no son lo mismo de antes, me estoy cansando de lo mismo. El plan se extendió más de lo que esperábamos y dejar a Sofía e irme con las manos vacías es un tanto deprimente incluso para mí. Literalmente, ella ni sexo tenemos.
¿Ah?
—¿Y ella lo sabe o sospecha algo?
—Por supuesto que no, Sofía no tiene idea de absolutamente nada de lo que está sucediendo y menos de lo que puede suceder.
—¿Y lo nuestro? ¿Será un secreto? ¿Aún tenemos que vernos en estacionamientos?
—En cuanto consiga el dinero que me prometieron por Sofía, te prometo que nos iremos lejos.
La bilis subió a mi garganta y enterré las uñas en mis muslos para contener las ganas de salir corriendo y golpearlo yo misma.
Estúpidamente seguía pensando que todo lo que Andrés estaba diciendo era un sueño, una pesadilla de la cual despertaría en un par de segundos.
—Me da un poco de lastima con ella, es tan ingenua.
¿Qué? ¡Maldita sea!
—Él quiere a Sofía y yo solo quiero su absurdo dinero, o mejor dicho, el de su familia porque la pobrecita no tiene donde caerse muerta.
—Tuve que insinuarme con la sirvienta hace días cuando me descubrió hablando por teléfono con él, pero la muy hija de perra está decidida en contarle todo.
¿Él? ¿Qué? No me...
—¿Qué tiene Sofía de especial? No entiendo que tiene esa perra que hace que todos ustedes se enamoren y se peleen por ella.
¿Todos ustedes? ¿Cómo que todos ustedes? ¿De quién más habla?
—Me he hecho la misma pregunta durante mucho tiempo, Sofía no tiene idea de cuantos hombres darían todo su dinero por tenerla. —Escuché un silencio y un sonido extraño entre esa conversación. —Excepto yo. —Concluyó y vi como la besaba desesperadamente a lo lejos.
La llamada se cortó y miré fijamente hacia el suelo por unos segundos. Mis sentimientos estaban totalmente descontrolados, las ganas de querer golpearlos a ambos habían intensificado, sin embargo, las ganas de querer golpearme a mi misma por ser tan estúpida y dejarme engañar por ese maldito imbécil fueron aún más potentes.
Alhan abrió paso hacia el auto y se sentó detrás del volante con la mirada fija en Andrés. Giré la mirada hacia el otro lado del auto para evitar verlos nuevamente, no necesitaba y mucho menos quería estar en ese lugar o en esa situación.
—Lo lamento. —Dijo mientras nos sacaba finalmente del aparcamiento.
⤞.⫷⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⩫⫸.⤝
Mis redes sociales:
Instagram: https://www.instagram.com/soyfransheska/?hl=es-la
Wattpad: https://www.wattpad.com/user/FransheskaMillan