Si hay una historia que todos los malagueños y malagueñas pueden llegar a conocer es la de la Torre Mónica. Una chimenea de una antigua fundición de plomo que lleva años sin funcionar, pero que sigue plantada en pleno paseo marítimo, junto a la playa.
La historia es súper curiosa y, en resumen, es una chimenea que un día amaneció con una enorme pintada sobre sus ladrillos que ponía ‘Mónica’. Una pintada que un chico le dedicó a su novia y que estuvo ahí hasta hace pocos años, cuando se restauró la torre y la quitaron.
Da igual que ahora ya no esté ahí, porque la torre sigue siendo conocida como ‘Torre de Mónica’ y así se conocerá hasta que el tiempo haga caer en el olvido una historia digna de recordar.