Hace un par de meses la familia creció de manera inesperada. Estando en la casa de campo vimos un gatito con muy pocos días cuya madre había abandonado. Después de estar toda la mañana observándolo nos dimos cuenta de que la madre tuvo que verlo como una amenaza para el resto de crías, ya que estaba tan débil que hasta las moscas habían empezado a poner huevos sobre él. Al verlo las niñas la verdad es que la decisión de cogerlo fue rápida.
Dos meses después Drogon es uno más de la familia y estamos encantados de haber tomado la decisión de adoptarlo. Pero el camino no fue fácil, ya que estuvo unos días muy débil y casi no lo cuenta.
Después de un par de días en casa, lo llevamos al veterinario y nos dijo que entonces tendría entre 10-15 días y que si conseguíamos que agarrara el biberón bien, podría sobrevivir. Y así fue, era como tener un bebé de nuevo... biberones a media noche, masajes en la tripa para que pudiera hacer caca... ¡Todo un mundo!
Como podéis ver era súper pequeño... el pobre, como dicen en mi tierra... "Tenía menos carne que el tobillo de un gorrión...". Pero poco a poco fue cogiendo peso y el cambio fue espectacular.
También fue cogiendo hábitos curiosos... que todavía tiene. Cada vez que ve una zapatilla suelta... ahí que se mete 😂😂😂
Y así es como está ahora, grandísimo, fuerte, vivísimo, juguetón y con ganas de comerse todas mis zapatillas... pero aún así, un regalo que nos vino de la manera más inesperada.
Como podéis observar se ha adueñado de nuestro sofá... pero bueno, por suerte es grande... así que supongo que cree que hay sitio para los cinco... ¿¿¿NO???