La naturaleza nunca deja de sorprenderme. Hace una semanas fuimos al Pirineo oscense, un lugar mágico y lleno de lugares increíbles que nunca me cansaré de visitar.
Paseando por los Llanos del Hospital del Benasque nos encontramos este árbol que os muestro aquí, un pino que parece que está muerto, pero que si te fijas tiene ramas llenas de brotes verdes. Un pino que terminó partiéndose, pero que no llegó a hacerlo del todo, volviendo a salir un tronco fuerte que tiró hacia arriba, mientras la parte caída seguía creciendo, esta vez a lo horizontal.
Precioso y maravilloso a la vez.