Esos elementos decorativos que se encuentran en la mayoría de los grandes edificios en la arquitectura de la Edad Media, especialmente en el arte gótico, que, a parte de esta decoración, servían para evacuar el agua de los tejados.
Cuando decoraban iglesias o catedrales se usaban figuras intencionadamente grotescas que representan todo tipo de personajes como animales, monstruos o demonios con un objetivo bastante claro, el de proteger al templo y asustar a los pecadores para que no osaran a entrar en él.
Estas que os muestro son las de la Iglesia Fortaleza de San Bartolomé de la localidad alicantina de Jávea, que sobresalen en sus muros y se dejan ver perfectamente. En este caso figuras animales.