Vivimos en una sociedad en la que el afán consumidor de todo lo que nos rodea nos hace perder el norte, tragarnos nuestros principios y, lo peor de todo, una sociedad que nos está haciendo de piedra.
A día de hoy todos sabemos de dónde viene el 90% de la ropa que vestimos, todos somos conscientes de que son hechas en países asiáticos cuyas condiciones laborales son, en la mayoría de los casos, condiciones que rozan la esclavitud.
No pasa nada, es tan simple como cerrar los ojos, creernos la idea de que eso son todo mentiras y que aquí, en nuestro primer mundo, eso no se permitiría.
Fashion victims…