Parece mentira, pero después de un verano raro por el tema de la medidas tomadas por la pandemia, por el escaso trasiego de turistas aquí y allá y, sobretodo, por el excesivo calor que hemos sufrido, parece que todo queda atrás y empieza una de las estaciones más ansiadas por esos a los que el calor no nos termina de cuadrar.
Un otoño que se antoja complicado, no solo porque ya estamos en plena segunda ola del Coronavirus, sino porque en la zona del levante, debido al calor que hemos tenido, el agua del mar está más caliente que de normal y eso, para los que ya llevamos tiempo por la zona, significa GOTA FRÍA.
Este fenómeno meteorológico se debe a la diferencia de temperatura entre el mar y las masas de aire frío que van entrando por el mar Mediterráneo, que provoca unas tormentas con muchísima agua que producen unas inundaciones que suelen ser bastante peligrosas por el hecho de que al suelo no le da tiempo a tragar tan cantidad de agua, lo que termina significando ríos de agua por medio de las ciudades y peligro en las zonas cercanas a los ríos, que viene totalmente cargados de agua y que no tardan mucho en desbordarse.
Esperemos que las predicciones no terminen de ser ciertas y que podamos esquivar estas temidas gotas frías que suelen dejar tanta destrucción.