El vino tinto es un vino que podemos encontrar con una gran variedad de tonos púrpuras. Dependiendo de la uva, de la añada de la misma, del tiempo de maceración, de donde macere... dependiendo de todos estos factores tendremos un vino que tendrá un color u otro.
El mejor modo de comprobar la cantidad de matices de este color púrpura es un observar los corchos de las botellas, siempre en contacto directo con el vino y que, al secarse, deja esos tonos impregnados en esos corchos.
En la imagen tenéis un ejemplo, muchos corchos, seguramente ninguno del mismo tono. Todos ellos diferentes, incluso cuando vienen del mismo tipo y de la misma añada. Un mar de colores que dejan no solo tonos, sino olores que marcan una diferencia.