A mis padres

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Varadero, Cuba, 11 de julio de 2026

Queridos y estimados padres:

Soy yo, Viti. El hijo que tuvieron muy pronto, cuando aún ibais a la escuela. Del que dicen estar orgullosos, pero del que solo conocen una parte.

Soy el extraño que lleva fragmentos de los dos: algo de vuestra mirada, algo de vuestra nariz. Y también algunas mañas que heredé de mis abuelos. Aquellos viejos a los que quiero mucho. Ellos me inculcaron un amor casi mecánico por vosotros, y siempre, siempre taparon vuestras faltas.

Odio cuando me dicen que están orgullosos de mis logros y sacrificios. Porque nunca estuvisteis ni en mis peores momentos. Y nunca entenderé ese sentimiento único que todos dicen tener por sus padres.

Intenté participar en un concurso sobre el amor a quienes te dan la vida. Fue el momento de más terror que he tenido delante de una hoja en blanco. Me llenó un vacío de esos que te dejan frío, pensando en quién diablo soy y qué relación tengo con ustedes.

Y entonces recordé algo que siempre digo: "Estos son mis padres, pero me criaron mis abuelos". Pero quien estaba en mis preguntas era una abuela de 76 años; y en mis silencios de hombre, un abuelo de 65. A quienes les presenté mi primera novia fue a cuatro viejitos que me enseñaron a ser un tachado a la antigua. Los adoro por eso.

Si alguna vez leen esto, conózcanme sin miedo. Nunca los he tenido en baja estima.

Los saludo. Y tranquilos: no los culpo.

Atentamente,

Victor Manuel Garcia Miranda