Esta frase es muy usual en tiempo de frió, preferiblemente cuando llega esta época Navideña, donde las temperaturas bajan y la neblina fría invade la Ciudad capital.
Siempre la usamos esta expresión y muchos no sabemos
¿a qué se debe?
¿de dónde proviene?
Pues se remonta en el tiempo de La Caracas Colonial, donde un Señor de Apellido Pacheco, floricultor de las montañas del Ávila, se dice que bajaba por Puerta Caracas (el camino de los españoles) junto con el frió al centro de Caracas (Plaza Bolívar y Plaza la Pastora), para vender su hermosa producción de flores.
He allí, el termino se fue asociando a que Pacheco era un símbolo de la llegada de la navidad y el frió.