Relato: Mihrimah y Magni

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Lo primero que Magni Ragnarsson pensó al contemplar a la joven de largos cabellos oscuros y ojos carmesí fue que una hija de Odín había bajado a Midgard a vivir entre los hombres. Se habían encontrado en el mismo pasillo a eso de la medianoche. Él pasaba por ese camino fingiendo patrullar la zona, buscando con los ojos a la hermana de un amigo suyo; ella bebía la sangre de uno de los eunucos del palacio, a quien había drogado para que no sintiera el dolor de su mordida.

La cruzada de miradas fue instantánea. Fue amor a primera vista, o al menos eso quería pensar en ese momento.

Pasó junto a ella con toda la tranquilidad posible, esperando a que ella comprendiera el mensaje: él sabía qué era mas no se metería en su asunto. Estuvo a punto de doblar en la esquina cuando la dulce voz de la mujer le detuvo.

Acercándose a él, la joven le dijo: "Tú no eres humano".

Magni le miró de reojo; la joven contempló sus dorados ojos con curiosidad natural, a lo que añadió: "¿Cuál es tu nombre?"

El vamphum se volvió hacia ella y le respondió: "Soy solo un sirviente más de este palacio. Mi nombre no es de importancia".

La joven, con suspicacia, replicó: "Ningún guardia pasa cerca del harén a estas altas horas de la noche".

"Bueno, supongo que ningún guardia se ha fijado en usted devorando la sangre de un pobre eunuco".

La mujer se rio. Magni, con una sonrisa, añadió: "Yo tampoco he visto nada esta noche, excepto un jardín repleto de lindas mujeres que fueron secuestradas para satisfacer a un solo gobernante necesitado de herederos, sin importarle si eran viudas, casadas o solteras antes. Ahora, si me disculpa, iré a echar un vistazo al jardín".

Magni reanudó su marcha con la intención de perpetrar en el harén; mientras más pronto localice a la hermana de su amigo y la sacase de ahí, más pronto se marcharía del Palacio Topkapi y de Estambul. Le daba mala espina quedarse un tiempo más en aquél lugar repleto de intrigas por el poder. Pero la chica no parecía dejarle ir; en su lugar, empezó a preguntarle a quién buscaba y si era orden directa de la Valide Sultán o del propio sultán. Magni, volviéndose hacia ella, le respondió que solo estaba haciendo una ronda nocturna ante los rumores de un intento de asesinato a una de las favoritas.

Creyó que de ese modo ella lo dejaría en paz.

Se equivocó: Ella no se tragó el cuento. "Si es un rumor, ya se sabría", le dijo. "El harén es un lugar donde no se pueden esconder secretos".

Poniéndose delante, añadió: "¿A quién buscas?"

"A la hermana de un amigo que está justo ahí dentro... Supongo".

"¿Es tu novia?"

"No, pero es una gran amiga a quien aprecio mucho. La secuestraron en Grecia mientras compraba en el mercado local. Mi amigo, mi hermano y yo estuvimos rastreando a los turcos durante meses".

"Bueno, en este caso puedo ayudarte. Solo descríbemela y la encontraré".

"¿A cambio de qué? Digo, he de suponer que quieres algo en correspondencia"

"No se te escapa nada".

"Viniendo de una vampiresa, no".

La aludida sonrió. "Ya que lo pones así, hagamos este trato: Yo te ayudo a encontrar a tu amiga, y tú me sacas del palacio. Así estaríamos a mano".

Extendiendo la mano, añadió: "Me llamo Carmilla, pero todos en el palacio me llaman Mihrimah".

Magni, contemplando los ojos de la bella Mihrimah, le dio un apretón de manos al mismo tiempo que le decía: "Magni Ragnarsson".


Fuente de la imagen: Pexels

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