Tú eres lo primero que veo
en las llamas del Metnal.
Tú, mujer pura,
de cuerpo y mente.
Tú, extraña criatura intrigante.
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No sé si eres o no Su Reencarnación,
pero sí sé que mi deseo por ti aumenta.
Porque eres ese fuego infernal
que quema mi piel y mi sangre.
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Que lo que sea que esté en el cielo
ayude a aquél que se acerque a ti,
pues de mi ira y mis celos no escapará.
Porque fuiste mía una vez
en tu vida pasada,
y lo serás de nuevo en la siguiente.
