Nunca creí que fueras un ángel.
Tú,
hombre de belleza sin par,
un enviado del cielo.
O del infierno.
.-.-.
No he olvidado aún
nuestro primer encuentro.
Tú y yo en la ciudad de la luz
nos vimos la cara;
intrigada y confundida estaba
cuando decidiste dejarme vivir.
.-.-.
Al principio creí que iba a ser
un juguete,
un instrumento del placer,
algo con qué desahogar
tus más bajos instintos.
Todo eso lo creía,
porque tú me hiciste creerlo.
.-.-.
En su lugar,
te encuentro intrigado
por mi alma.
Me encuentro que tú
interesado estás en mi alma.
Pero eso no es nada
comparado por este sentimiento
que germina desde el fondo de mi ser.
.-.-.
No puedo amarte.
No debo amarte.
Debo odiarte.
Puedo odiarte...
Antes de que termine destruyéndome.
.-.-.-.
Nota de la autora: Este poema se inspiró en la canción titulada "Ragnar Lothbrok Death Song", de Einar Selvik. Esta canción se encuentra disponible en Youtube.
