"La vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven."
Y por larga que parecía la mañana
Llegó el atardecer
La intensidad del reloj
Parecía crecer
Así como tu mismo
Te hacías agente de cambio
Y aunque disfrutaste
De jugar a diario
Soltaste las manos
De quien te acompañaba
Y te dedicaste a florecer
Supiste que la realidad
Es peligrosa
Que puedes y que pueden
Hacerte daño
Supiste que esa tarde
Era lo mejor de los años
Pues caías y levantabas
Crecías y superabas
Y aunque el cansancio aparecía
No era eterno
Las marcas de tus aprendizajes
Eran más visibles en aquel espejo
El sol se ponía y te sentías solitario
Así que te convertiste en un refugiado
De aquella emoción nueva
Y de la que te habían contado
El amor
Te dio compañía
Y donde comenzaron dos
Terminó tu tarde
Abrazado en una reunión de tres
El sol desapareció
Y tus marcas vaya que lo notaron
Así llega la noche que tanto temías
Y tus niños te encuentran
Temblando de miedo
Horrorizado de lo que ves
Sin dejar de contemplar el rostro
Que refleja el polvoriento espejo
Cuando lo ves fijamente
El reloj resuena con fuerza en tu mente
Tomando aire
Desde la profundidad
De tus pulmones
Sales a disculparte con los invitados
Por tu repentina y escandalosa ausencia
Y te dispones a ser parte de tu fiesta
Después de todo
Sí ¡Es tu fiesta!
Pero en un rincón lejano de tu alma
No dejas de preguntarte
¿Sigo siendo yo
A quien celebramos esta noche?
La duda no detiene nada
Y todo sigue su curso
Así la luz se apaga
Pero sigue siendo tu día
Aún no se te acaba el día
¡Que el viento se lleve tu vida pasada!
Igual que tu aliento se lleva la luz
De las velas que yacen sobre tu pastel