Nada como llegar a tú habitación con la esperanza de que todo estará bien y que ya nada te molestará, para tirarte en la cama y llorar como nunca hasta que por fin te quedas dormida/o. Luego despiertas con los ojos hinchados, dolor de cabeza y ese vacío en tu alma. Vas por una manzanilla y un cigarrillo mientras analizas todo lo sucedido y lo que esta por suceder, te quedas mirando a la nada mientras escuchas el ruido de la ciudad y notas que unas y otras lagrimas se pasean por tu rostro, se te vienen a la mente recuerdos con tus amigos, con tus familiares o pareja, recuerdas que nada será igual, entonces es en ese momento en el que decides voltearte y seguir durmiendo.