Hay momentos en la vida que te cambian por completo, pero ninguno se compara con el instante en que te convertiste en mi mayor orgullo. Ver cómo creces día a día, enano de papá, es el viaje más bonito que la vida me ha regalar.
Parece que fue ayer cuando cabías en la palma de mis manos, y hoy ya te veo correr, reír, aprender y descubrir el mundo con esa chispa tan tuya. Cada uno de tus logros, cada risa y hasta tus travesuras son el recordatorio perfecto de lo bendecido que soy.
A veces me detengo a mirarte y solo puedo dar gracias. Gracias por enseñarme un amor que no cabe en el pecho, un amor que te impulsa a ser mejor cada día para darte el ejemplo que mereces. Caminar de tu mano y verte florecer es mi mayor victoria.
Y sé que este camino no lo camino solo; tengo a la mejor compañera de vida, mi amada Katy, compartiendo conmigo este sueño inmenso de verte crecer feliz, unidos los tres formando nuestro propio universo.
Gracias, mi enano, por elegirme para ser tu papá. Te amo con todas las fuerzas de mi alma, hoy, mañana y siempre. 💙✨