«Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía».
«Today I like life much less,
but I always like to live: as I said».
Dicen que, en el vacío,
no hay sentimientos
ni amores,
pues solo hay plasma,
dirigido por estrellas
que no dicen nada al olvido,
solo titilan y guardan silencio
bajo la sombra de la inmensidad.
Entre luceros brillantes
conocí a una muy hermosa,
que fue mi amante y compañera,
la cual me guio por estos rincones
tan temibles por su inmensidad.
Le recé a una constelación,
que me enviara un arca hasta su cuerpo,
así conocer el terreno
donde yacen millones de estrellas.
Un astro tan hermoso;
como el alba de un atardecer,
vino a mi solicitud y tomó en sus brazos
elevándome hacia campos celestes.
Conversamos y nos hicimos amigos,
luego nos miramos y hubo atracción,
después nos besamos en pacto de amantes,
para revolcarnos en medio de un arrullo.
Ahora cada vez que reina la noche,
subo a mi azotea como niño entusiasmado,
observando la estrella más brillante de todas
esperando a que titile varias veces.
una vez que lo hace me preparo,
pues cada vez que se vuelve más brillante,
un beso me espera entre sus brazos astrales.