Como bruma que se escapa al soplar.
Como el suspenso que lastima al respirar.
Eres el mártir,
y yo el comienzo.
Como la lluvia que golpea sin cesar.
Como los ojos de la perversa ansiedad.
Eres el mártir,
y yo el comienzo.
Como el alba que trasciende al despertar.
Como el aliento que acaricia al desnudar.
Eres el mártir,
y yo el comienzo.
Como tus ojos que me engañan al entrar.
Como tu silencio que me entrega a desconfiar.
Eres el mártir,
y yo el comienzo.
Eres tormento.
Un bramido personal.
Eres mi mártir,
y yo soy otro comienzo.