Servir al cliente no se trata de sólo atenderlo, sino de también darle una buena experiencia de compra. La palabra servir no puede ser vista desde el punto de estar como un esclavo de otro, pero si debe verse como estar a la orden de otro; y estas consideraciones son muy distintas entre sí. No es lo mismo ayudar a otras personas proveyéndole una necesidad y estar haciendo sólo lo que esa persona te pida.
Cuando una persona vende un bien, ésta espera que se venda al precio que se puso en el mercado y no al precio que el público desea comprarlo; se puede negociar, claro, sin embargo, el precio previamente establecido permite que el vendedor pueda cubrir el monto inicial que le costó adquirirlo o crearlo, además de colocar un precio que junto con todo lo demás que venda logre cubrir sus necesidades básicas.
Conociendo lo dicho anteriormente quiero hacerle entender al público que tomemos en cuenta estos factores antes de intentar negociar con una persona que intenta ganarse la vida. Si un bien está muy por encima del precio del mercado, debe poseer unas características básicas para ser considerado para la compra, de lo contrario, el vendedor busca ganarle mucho por el artículo y ahí el que pierde es él.
El cliente somos todos, porque todos compramos algo, todos adquirimos bienes tangibles y no tangibles. Así que todos podemos ser la mejor versión de nosotros mismos intentando cada día de ser una persona a la que valga la pena que otros estén a su orden. Este creo que es mi principio para que la sociedad sea más honesta, más consciente y más empática con el entorno en el que vive.
Espero les haya gustado mi post.
Saludos.