LLUVIA
En flor de tempestad, de un solo tajo,
cuando levanta Júpiter su brazo,
el cielo se convierte en un cedazo
y toda el agua se le viene abajo.
El verde es verde, colosal badajo,
verde de la aurora hasta el ocaso,
no alcanzan los pinceles de Picasso
para asir a Natura en su trabajo.
Esta lluvia infinita de mi llano
bautiza los calores del verano
con nácar de la caña y de la viña,
adorna con sus lirios la sabana,
y canta con sus bronces la campana
la anual resurrección de la campiña.
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Imagen y texto de Tomás Jurado Zabala
Gracias por sus amables lecturas