EL BURRO QUE SABÍA HACER CAÑONES
Un perro se sorprendía
examinando un cañón
y era tal su admiración
que de esta forma decía:
Admira ver cada día
estas cosas sorprendentes
que va inventando la gente
con su alta tecnología.
Ejemplo es de arrogancia
esta arma original
que lanza un golpe fatal
a mil metros de distancia.
¿Qué opinas tú?, preguntaba
a un burrito que igualmente
al invento reluciente
mirando también estaba.
El burro, que era un necio
y un estúpido pedante,
pensó tan solo un instante
y respondió con desprecio:
No sé qué gracia le ves
a ese pedazo de lata
que ciertamente nos mata,
pero ingenioso no es.
Si nos ponemos a ver
hacerlo no tiene ciencia,
con un poco de paciencia
cualquiera lo puede hacer.
Y mirando la ocasión
de su talento mostrar
el burro intentó explicar
cómo se hace un cañón:
Te buscas un agujero
que esté en excelente estado
y luego con gran cuidado
lo forras bien en acero.
En mi pueblo hay cantidades
de sabihondos pedantes
que se pasan de ignorantes
diciendo barbaridades.
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Texto e imagen de Tomás Jurado Zabala
Gracias por sus amables lecturas