Hace no más de una semanas tuve una plática muy inusual con mi mejor amigo. Eran casi ya las 3 de la tarde, tras un día lleno de mucho esfuerzo nos sentamos en aquel mirador que dejaba observar un paisaje nublado pero se apreciaba la tranquilidad del lugar.
- Fue un día agotador- le dije, una vez sentados en la punta de aquel mirador.
- Sí, pero me ayudó mucho – respondió, con una voz casi quebrada.
Creí que era el cansancio, más nunca lo había visto tan agotado. No era un agotamiento físico, era emocional. - ¿Por qué lo dices? Tampoco estaban tantos clientes en la oficina- le dije, asegurando que me contaría lo que le pasaba.
- ¿Te puedo preguntar algo? – me dijo, con un tono que más que pregunta parecía suplica.
- Claro.
- ¿Hubieras querido nacer hombre?
Me quede en total silencio, que tipo de pregunta era esa, era algo ilógico siquiera pensar eso, mas recobre la conciencia del momento y respondí: - Si, hubiera sido más fácil todo – respondí sin ni siquiera pasar aquellas palabras por mi analizador mental.
- ¿Tú crees?, no es fácil. – respondió con un tono casi molesto.
- Explícate.
- Tu sabes que mi padre ah fallecido hace tiempo, desde ese entonces sin ser el hermano mayor me corresponde como hombre asumir trabajo para llevar algo a la economía del hogar, no porque me obliguen si no porque es como un responsabilidad que dejo mi padre para mí el hombre de la casa.
Me quede callada, no sabía que argumentar, quizá él ya estaba cansado y tan roto que lo deje seguir sin más.
- Si lo hago todo bien, nadie me dice nada, en cambio a mis hermanas les felicitan, como hombre debemos hacerlo todo sin errores, y cuando nos equivocamos somos el blanco perfecto para críticas…
- Pero eso le pasa a todos – interrumpí, me arrepentí de inmediato, quise remediar mi error pero tampoco súper como. Así que solo calle.
- Sí, pero a ustedes las entiendes cuando tienen un problemas, o están triste siempre las consuelan, a veces nosotros nos sentimos solos, cansados y queremos escuchar palabras alentadoras.
Hay días en los que quiero llorar pero como hombre no puedo, porque soy hombre y está mal visto, pero no tienes idea de cuantas veces no eh podido más y me encerrado en la habitación a hacerlo.
Era tan, triste verlo así, siempre fue un muchacho amable y bromista, pero esta vez se veía muy cansado, muy triste y quizá era yo la única que ahora podía escucharlo.
- Cuando terminamos una relación, por más que sea como sea, siempre somos los malos, mi papa se mataba trabajando para que no nos faltara nada, y al final nos faltaba el. No creas que por que no es habitual ver a un hombre llorar, significa que nosotros estemos bien, pero así es, ese es nuestro rol, el papel de hombre fuerte, que soporta todo.
Estoy cansado amiga, estoy cansado y parece a nadie importarle. Hay algunas cosas para las que no estamos preparados, aun así igual debemos afrontarlos sin decir nada. – se quebró y no pudo seguir hablando.
Me sentí muy mal, tenía toda la razón, no podía dejar que se derrumbara y se tragara las lágrimas como al parecer siempre lo hacía, así que lo abrace sin decir nada, no hacía falta decir más, sabía que necesitaba de alguien así que estaba dispuesta darle el hombro que necesitaba más tarde me lo agradeció con un efusivo abrazo también.
Todo lo sucedido me dio mucho por pensar. Era tan cierto, les damos tan poca importancia, eh visto amigos desvivirse por una persona, hacerse cada día mejor, para que al final los dejen ahí todos rotos y heridos, de ahí los vi convertirse en personas malas con los demás, eh visto padres que dan lo mejor para que no los traten bien y les den problemas.
Es cierto que ellos también necesitan sentirse apreciados, necesitados, escuchados, ellos aunque lo escondan bajo mil capas de fuerza, ellos al igual que nosotras también tienen días difíciles, también son frágiles pero bajo el rol de hombre no pueden demostrarlo con tanta facilidad como nosotras.