En los últimos días, para como va todo, provoca mandar lo poco o mucho que se tenga a la fregada. Uno trata de no quejarse, de resistir e insistir; pero la realidad ataca con su mejor cara. La desesperación se refugia en los ojos de los transeúntes que chocan miradas unos con otros. ¿La esperanza se ha fugado?; ella siempre parece la primera en irse, cuando realmente es la última en abandonar el barco. Somos sombras que no necesitan luz para mostrarse.
A pesar de esto, el mantenernos juntos, quién sabe hasta cuándo, hace que se filtre esa luz, que no es el foco de una moto en sentido contrario, para hacernos entender que toda realidad, por muy difícil que parezca, tiene solución. Que obviamente, todo en la vida cuesta, no necesariamente por el valor monetario. Continuamos buscando, resistiendo e insistiendo.
En la vida nada es fácil. Todo esfuerzo vale la pena; porque lo que fácil llega, fácil se va.