Juntos, como retazos de masas unidas por el destino.
Con rumbos diferentes, pero por el mismo camino.
Vamos, desesperados como manada, en busca de un espacio
que nos permita llegar a salvos a nuestra morada.
Día tras día se repite la historia,
ríos de gente en busca de un cauce, algunos son tuberías, pero
ya no importa.
La costumbre te arropa, los sudores se mezclan.
Una voz al unísono te hace sentir a salvo, ¡parada!.
Hemos llegado a destino.