Bella princesa, no se que hice para merecerte.
Entre millones de servidores que estan a tus pies, elegiste al peor.
Uno débil y sensible, frágil cual rosa, tan fácil de desbordar y manipular.
Tan fácil de torturar en dos tiempos, los celos me deboran día y noche, mi silencio es lo peor.
Mi cuerpo puede sentir aquel escalofrío recorrer cada estación, mis pies y manos me delatan, mi mirada lo esta diciendo todo.
“Que miedo amarla, bella princesa.”
No me dan agallas para decirle cuanto la quiero, a mi manera no parece ser la respuesta.
He copiado actitudes, todas parecen gustarle, no lo entiendo.
¿Tan difícil es entender miradas eternas?
¿Que la aprecio incluso dormida?
¿Admirar sus pies como pelo no parece gustarle?
¿Será mi silencio que no le llama la atención?
No lo sé, solamente dan ganas de empezar todo desde cero.
Pero aún así, después de toda negatividad, sigo adelante gracias a su sonrisa, bella princesa.
Se volvió una luz desde que apareció, solo lo nege por temor a lastimarla.
Temo perderla, a que haga caso a mis palabras, y recapacite y se de cuenta de lo que soy.
Quien soy, que hago con mi vida, a todo aquello que no le llame la atención.
Aun asi, la querré, y me querrá.
Bella princesa..
¿Me permite esta pieza llamada eternidad del amor?