Los rumores de una tercera guerra mundial de proporciones nucleares ya era algo viral en las redes sociales, esto sumado al nerviosismo creado por la desaparición masiva de personas había llevado a la sociedad al borde de la desesperación y un gran aumento en el número de secuestros, violaciones, robos, asesinatos, se perdió el control de la sociedad y en todo lugar reinaba el caos.
Después de tanta espera el General Morgan por fin recibo la orden para atacar a China con armas nucleares, de hecho el ataque debía ser coordinado con el de Rusia, ambos enemigos debían ser destruidos al mismo tiempo para eliminar el riesgo de contraataque y aprovechar el factor sorpresa.
Nunca pensé que seria yo quien cause la destrucción del mundo, se decía Morgan a si mismo convenciéndose de que era la única opción.
Por otro lado Rusia y China planificaron un ataque a todas las bases norteamericanas instaladas en países cercanos hasta llevar la guerra a territorio americano, tenían la ventaja tecnológica y estaban dispuestos a usarla.
El general Morgan cambió su semblante y su cuerpo se puso frío cuando intento activar el lanzamiento sin éxito, ningún equipo respondía. Temblaba de miedo al pensar que los enemigos hubieran usado algún ataque informático para tomar control del arsenal nuclear con éxito pero luego noto que era mucho peor que eso, las comunicaciones se cayeron e incluso su smartphone no le obedecía, pensó que habían sido atacados con un pulso electromagnético e intento salir de la cámara de lanzamiento pero la puerta no abría, parece que todo aquello con un procesador y capacidades de comunicarse con una red había perdido el control. Si esto lo provocaron nuestros enemigos ya hemos perdido la guerra fue lo que vino a su mente antes de desenfundar su arma de reglamento.