La ubicación de este homenaje no fue casual, ya que la estatua se encuentra a los pies del Museo de Arte de Filadelfia, precediendo las famosas “escaleras de Rocky”. Este lugar fue bautizado así trás la segunda película de la saga, cuando Rocky entrena corriendo por las calles de Filadelfia, y finaliza su preparación tras subir la larga escalera. En honor a este momento de la película, los turistas se colocan ante la fachada del museo y levantan los brazos, tal y como hace Rocky en la película. La presencia de este escenario en Rocky III y Rocky V hizo de este lugar todo un referente para los amantes de la saga.
Durante el rodaje de Rocky III, la estatua estaba colocada al final de los 72 escalones. Al terminar el rodaje fue donada a la ciudad. La estatua se mantuvo en la entrada del museo, pero comenzó un debate acerca del valor artístico de la pieza.
Temporalmente, y con la llegada de la película Rocky V, una vez más la estatua regresó a su lugar original. Tras aparecer en películas como Maniquí y Philadelphia, lo que hoy ya es un monumento, fue trasladado de nuevo al Spectrum.
A pesar de su origen neoyorkino, el protagonista de Rocky es considerado como un habitante natal de Filadelfia, más amado incluso que Benjamin Franklin, el líder político oriundo del condado.